Mostrando entradas con la etiqueta microcuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta microcuentos. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de julio de 2012

Libro

Anónimo


Leía un libro comprado al azar. Hacia la mitad de la lectura descubrió su nombre y la descripción de un personaje exactamente igual a él mismo. 



lunes, 25 de junio de 2012

Microcuento

Por: Sandra Gabriela G.


El secreto de su noviazgo es la química: ella toma Valium y él Rivotril. 






miércoles, 16 de mayo de 2012

El perro que deseaba ser humano


Por: Augusto Monterroso 

En  la casa de un rico mercader de Ciudad de México, rodeado de comodidades y de toda clase de máquinas, vivía no hace mucho tiempo había un Perro al que se le había metido en la cabeza convertirse en un ser humano , y trabajar con ahínco en esto.

Al cabo de varios años, y después de persistentes esfuerzos sobre sí mismo, caminaba con facilidad sobre dos patas y a veces sentía que estaba ya a punto de de ser un hombre, excepto or el hecho de que no mordía, no movía la cola cuando encontraba a algún coocido, daba res vuelas antes de acostarse, salivaba cunado oía las campanas de la iglesia y por las noches se subía a una barda a germir viendo a la luna.

lunes, 26 de marzo de 2012

Microrrelato


Por: José Antonio Martín 

“Cuento que me contó una vez mi hija Adriana fastidiada de que le pidiera un cuento: HABÍA UNA VEZ UN COLORÍN COLORADO.”

lunes, 19 de marzo de 2012

El

Por: Mireya Torres

El me despierta en la mañana, él me ama, se preocupa de mi, me cuida, me
alimenta, me mima. Si él no estuviera qué sería de mí? Mi vida no tendría
sentido, pasaría eternamente arrullada por él. Cuando me acaricia se eriza
mi piel, todos mis sentidos se abren y yo me dejo llevar por su amor, me besa,
me acaricia, me cuida, me controla, entonces yo lo amo locamente. Pero él
es humano y yo sólo soy una gata.

martes, 6 de marzo de 2012

Un milagro


Por: Llorenç Villalonga

Le habían asegurado que la Sagrada Imagen retornaría el movimiento al brazo paralizado y la señora tenía mucha fe. ¡Lo que consigue la fe! La señora entró temblando en la misteriosa cueva y fue tan intensa su emoción que enmudeció para siempre. Del brazo no curó porque era incurable.