martes, 27 de marzo de 2012

Inocencia contra realidad

Por: Emanuel Sebastián Horacio Marín

Cuentan que un padre dirigía hacia las manos de su hijo los castigos más
brutales, estos siempre dejaban marcas y grandes dolores. Pero todo termino
el día que estos llegaron a su punto máximo. Algunos dicen que fue porque
rompió el tapizado de su auto y otros... en realidad esto no importa, lo que
importa es que los golpes fueron tan fuertes que sus dos manos tuvieron que
ser amputadas.
 
Fue luego de la operación cuando vi a todos los doctores salir llorando del
quirófano. Y fue ahí cuando lo oí, estaba sentado en la sala de espera y
entre llantos de niño escuchaba; "Papi, por favor, te prometo que me voy a
portar bien pero devolveme mis manitos".

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