lunes, 2 de enero de 2012

No confundir loco con tonto

Por: Camila González V.

Un dia fui de visita a la casa de un amigo. Al llegar, me esperaba afuera, sonriedo. Le salude y me dijo que tenía algo espectacular que contarme. Esta es su historia: 

"Iba pasando por fuera de un manicomnio. La rueda de mi auto se descompuso. La proxima estación de gasolina estaba muy lejos. A la rueda se le habían salido cuatro tornillos principales. Le pregunte a un loco que estaba afuera donde habia un mecánico en el pueblo. Me pidio que le explicara mi problema. Le explique. Me dio la solución, de añadidura muy sencilla. Debía sacar un tornillo a cada una de las otras ruedas del auto y ponérselos a la rueda descompuesta. Cada rueda giraría con tres tornillos, para lo cual no había problema. Asombrado le pregunte como había pensado en semenjaste solución, a lo que me respondió : Estoy aqui por loco, no por tonto."

Mientras mi amigo me contaba la historia sonreía. Cada día la vida nos enseña algo nuevo.

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